Adolescentes
Sin exageraciones, pero sin ingenuidades, hemos de conocer los detalles antes de hablar con nuestro hijo. Son los amos de las excusas, de las coartadas y de las interpretaciones, y tienen una capacidad infinita para la auto justificación. Sólo si estamos bien informados podremos discernir. Los padres sagaces han de tener, desde el principio, un mínimo plan de acción. Este sería el segundo criterio clave. Por eso, hay que hablar mucho entre el matrimonio, especialmente si se trata de un tema importante.
Efectivamente, escuchar con eficacia es todo un arte que pocas personas saben llevar a la práctica. La mayoría de los padres queremos mitigar los golpes que la vida puede causar a los hijos. Nos hacemos cargo de los problemas que atañen al adolescente, intentamos ayudarle. Adelantándonos a cualqsolemos tener poca paciencia para escuchar.uier desenlace fatal, hablamos, advertimos, damos consejos, prohibimos, juzgamos... pero
Cuando observemos un mensaje contradictorio entre gestos y palabras, hay que creer sólo lo que dice el cuerpo. Y es que estas conversaciones requieren por nuestra parte que nos arriesguemos a oír de todo. Una confesión puede ser un duro golpe: ¿estamos dispuestos a oír de todo? Por eso, conviene tener previsto qué hacer después. Pensemos que entonces es cuando se nos va a presentar la mejor oportunidad para ayudar a nuestro hijo, púes cuando se atreve a expresar su preocupación es porque ha jugado con fuego pero no aguanta el calor



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